lunes, 30 de abril de 2012

Caracas a Lápiz # 52: Cerco al pensamiento


El pasado 17 de abril salió publicada en Gaceta Oficial una resolución que limita el acceso a divisas a cambio oficial para estudiar en el exterior pregrado o postgrado universitario a ciertas carreras. Son 172 en total las permitidas, casi todas técnicas, organizadas bajo 8 “áreas de conocimiento” establecidas por el Ministerio de Educación Superior. Quedan por fuera infinidad de opciones humanistas y sociales, como Psicología, Economía, Historia, Sociología, Trabajo Social, Antropología, Periodismo, Publicidad, Ciencias Políticas, Derecho y otras tantas. No creo que sea casual que las excluidas sean carreras dedicadas al pensamiento y al manejo de ideas.

Esto constituye un cerco al pensamiento a la cubana donde se deja indefenso a quien quiera estudiar carreras como esas y otras de las “prohibidas” por un gobierno que no cree en la generación de ideas y mucho menos en la formación de las nuevas generaciones con libertad. Tampoco es casual que las carreras que sí pudieran solicitar divisas a cambio oficial son las técnicas, “prioritarias para el desarrollo del país” según un Ejecutivo que percibe la Nación como una fábrica y nada más.

Las carreras técnicas hay que impulsarlas, sin duda, para que el país tenga con qué ponerse a producir. Pero ningún crecimiento económico ni social puede estar solamente atado a lo técnico, porque Venezuela no es una maquila. También necesitamos la generación de pensamiento, de ideas, con innovación, para reconstruir el tejido social tan devastado luego de años de decadencia.

Con este cerco al pensamiento se le pone un muro al conocimiento, se aleja al venezolano del desarrollo de los saberes, y se bloquea el futuro de una generación y de un país. Es la expropiación del futuro. Estamos cerrando la capacidad de formar profesionales de calidad, estamos cerrando las posibilidades de formar hombres capaces de forman pensamiento crítico. Excluyen las carreras que específicamente forman las corrientes de opiniones.

Salir del país a estudiar no es cosa de apátridas que abandonan su tierra. Cuando se decide cursar estudios en el extranjero no solamente se lleva el compromiso de aplicar lo aprendido luego en pro de la Patria, sino que cada estudiante se convierte en un embajador de Venezuela. Pero además, no pocas universidades nacionales tienen amplios convenios con casas de estudio de afuera para intercambiar alumos de manera que a formación de un muchacho de aquí se complemente con al realidad foránea, mientras que uno de otras fronteras venga a nutrirse de lo mucho que Venezuela también tiene para ofrecer. No es turismo, no es emigración, es formación.

Cierto es, claro, que muchos que se han ido a estudiar terminan quedándose a vivir en otras latitudes. No lo podemos negar. Pero ello ocurre no por gusto. Nadie deja atrás su país y sus afectos solo porque sí, sino porque el país, sumido en esta espiral de violencia, de falta de oportunidades y de ostracismo, termina espantando hasta al más bravo.

Pero la respuesta a ello nunca debe ser cerrar la salida, expropiar el derecho a formarse o limitar al cruce de fronteras, sino hacer de Venezuela un país de crecimiento, de desarrollo y que avance convocando a los mejores, a esos que se fueron a estudiar y los que están aquí haciendo lo propio en nuestras excelentes universidades. Lamentablemente esto es un cerco a la cubana: se trata de cerrar, de limitar, de prohibir; palabras que solamente un gobierno desconectado de las necesidades de un país y concentrado en exprimir a su sociedad aplica.

Por otra parte, esta resolución de limitar el acceso a dólares para estudiantes a ciertas carreras, impulsa a quienes igual vayan a formarse a cometer un “delito”. Porque buscar divisas en el mercado paralelo se supone que está prohibido, pero este gobierno impulsa ese mercado negro, quizá hasta beneficiándose de él. Las divisas de Cadivi no son una beca, son un derecho como ciudadano. Prohibir tener acceso a ellas, no solamente constituye una acción excluyente y retrógrada, sino que abona el terreno para que se intenten caminos “ilegales” y se genere luego la consiguiente persecución.

Ya basta de cercar el pensamiento, de limitar el conocimiento, y de querer uniformar como obreros sumisos a una sociedad. Educación es solución, lo hemos dicho y ratificamos. Por eso es criminal que se le ponga límite al estudio libre, a la formación social y a la libre circulación y generación de ideas y de innovación. 

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