lunes, 18 de marzo de 2013

Caracas a Lápiz #: 93 A Simón Alberto, un ciudadano hecho prócer


Si algo podré contarle siempre a mis hijos es que tuve el honor de haber sido amigo de Simón Alberto Consalvi. Lo admiré desde mis tiempos de estudiante en la Universidad de Carabobo, pero logré consolidar una fluida amistad con este brillante hombre cuando comencé a compartir sus opiniones y criterios en el Movimiento 2D. 

La sencillez del sabio, la paciencia infinita de escuchar con atención las opiniones de todos, su extrema coherencia, la calma "churchiliana" propia del hombre de Estado que siempre piensa más allá de la respuesta inmediata, del trapo rojo del momento, su severidad cuando se trataba de defender y dejar clara sus convicciones, dibujaban su personalidad.

Se nos fue su presencia, pero quedó su legado. Estamos obligados a releernos a Simón Alberto. Sus preocupaciones  y convicciones republicanas están allí, nos las dejó para hacerlas valer, incluyendo que la fórmula para tener un país civilizado, de oportunidades  y superación social es la consolidación de una democracia con arraigo popular. 

Qué fortuna haber debatido ideas y compartido nuestras inmensas preocupaciones por la educación venezolana, esa a la que hoy tenemos a un lado. Una vez me dijo: "No te detengas, que la salvación de la República y de las instituciones está en la educación (...) jamás entregues tu convicciones por un chantaje, allí está la valentía real de los políticos". 

Consalvi, historiador, escritor, periodista, canciller de tiempos difíciles y un protagonista activo de los hechos políticos, marcó con su huella el siglo XX y los inicios de este difícil siglo XXI venezolano. En su trayectoria la firmeza siempre estuvo presente, y lo dejó claro en varias oportunidades: no le tembló el pulso para asumir la conducción de Acción Democrática en la más adversa clandestinidad en medio de la dictadura de Pérez Jiménez, pero no se quedó ahí. Ese mismo valor lo llevó, siendo Canciller, a evitar una guerra con Colombia dejando intacta nuestra dignidad patria, y luego a defender la democracia frente al extraño movimiento de tanques militares siendo presidente encargado de la república.  También demostró esa firmeza muchas veces al empuñar la pluma contra el caudillismo.

Cuando quisimos honrarle proponiendo su nombre para el Premio Municipal de Historia de Chacao, me llamó la atención y con su característico humor me dijo "esos homenajes no se hacen en vida, doctor Ecarri, no me hagas eso, más bien ponle el nombre de Augusto Mijares, nadie lo ha reconocido como merece", así lo hicimos. Hoy, cuando te vas sin aviso, la condición ya se cumplió, mi querido maestro, ya no podrás negarte a que te honremos quienes te admiramos y seguiremos tu legado siempre.

Para reconocer e impulsar a los jóvenes talentos patrios del periodismo, la historia y la escritura, hemos decidido junto a José Rafael Revenga y nuestra junta directiva, crear la primera condecoración de la Fundación Arturo Uslar Pietri, y llevará el nombre de Simón Alberto Consalvi. Honor al gigante merideño, honores a un prócer civil venezolano. 

¡Gracias Maestro!

@aecarri
@alianzadellapiz


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